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28/08/2009
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Crónica
del 16 de noviembre de 2002
Lápida
conmemorativa
Palabras de
Mons. Antonio Cañizares
Palabras de
Mons. Javier Echevarría
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16 de noviembre a las 7.15 de la tarde
BENDICIÓN SOLEMNE DE UNA CAPILLA
DEDICADA A
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, QUE ORA ANTE NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS.
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Foto tomada de
granadadigital.com
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El
sábado 16 de noviembre tuvo lugar la ceremonia de bendición de la
nueva capilla, la primera que se dedica a este santo desde su
canonización el pasado 6 de octubre. Mons. Cañizares insistió en que fuese el Prelado quien
presidiera el acto, como reconocimiento de la unidad y obediencia que la Prelatura del Opus
Dei mantiene con el Obispo diocesano en Granada y en todas las diócesis. El
templo se encontraba abarrotado de fieles,
a pesar de la lluvia que caía en esos momentos y que continuó durante
toda la noche.
Antes de comenzar se repartió entre los fieles un folleto con la ceremonia
en cuya portada podía verse la foto del cuadro de la nueva capilla. Un
coro se encargó de los cantos que fueron acompañados del órgano.
Al comenzar el acto dijo
unas palabras Mons. Echevarría, manifestando en ellas su satisfacción
por estar presente en este acto por invitación expresa de Mons.
Cañizares. También se refirió a que presidía la bendición por
obediencia al que es autoridad en la archidiócesis.
A continuación, un grupo de fieles
realizaron la lectura y el canto del salmo, así como de las peticiones
de los fieles tras el Evangelio.
Mons. Cañizares se refirió en la homilía al carisma del
nuevo santo para predicar la santidad de la vida ordinaria, hizo alusión
a la amistad fraterna que le une al Prelado y le dio las gracias por
haber permitido que sacerdotes de la Obra se hicieran cargo de la
parroquia. Así mismo se alegró
por la bella capilla que se había erigido con su aprobación y aliento
desde el principio.
Tras las palabras de bendición
de la capilla, se dirigieron hacia ella ambos prelados precedidos
por los sacerdotes asistentes, entre los que se encontraban el Vicario General
del Opus Dei, Mons. D. Fernando Ocáriz, el Vicario de la Región de España,
Mons. D. Ramón Herrando y el Vicario Delegado para Granada, D. Antonio
Luque y el párroco de la iglesia, D. Luis Sánchez. Después de incensarla volvieron al presbiterio, desde el que ambos prelados
impartieron la bendición a los fieles.
Aunque el tiempo apremiaba, puesto que se tenían que
desplazar a la Catedral, en la sacristía
saludaron a los promotores de la capilla y al pintor del cuadro, Armando Pareja.
Bajo una intensa lluvia salieron a la calle. Poco después comenzaba la Misa de Acción
de Gracias prevista para después de la canonización. Se unieron a la concelebraron
el Vicario de la diócesis, D. Miguel Peinado, el deán de la Catedral, D.
Sebastián Sánchez, D. Manuel Reyes y varias decenas
de sacerdotes. Cuatro grandes pantallas instaladas en las naves laterales facilitaron el seguimiento de la
ceremonia al numeroso grupo de fieles que asistieron al acto.
Finalmente,
en la primera fiesta celebrada el 26 de junio de 2003, se ha colocado una
reliquia de san Josemaría ante el cuadro, ex ossibus.
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A
la derecha de la capilla puede leerse, escrito en piedra, el siguiente
texto:
"El 2 de abril de 1945, san Josemaría Escrivá de Balaguer
vino por primera vez a Granada, y ese mismo día acudió a rezar ante
Nuestra Señora de las Angustias para poner bajo su protección el
trabajo apostólico del Opus Dei en esta ciudad.
Con motivo de la canonización de san Josemaría, por el santo
Padre Juan Pablo II, en Roma, el 6 de octubre de 2002, año centenarario
del nacimiento de este santo sacerdote, en la parroquia de san Ildefonso
se ha querido dedicar esta capilla al Fundador del Opus Dei. Imploramos
su intercesión para que quienes acudan a rezar en este lugar, movidos
por su palabra y por su ejemplo, sepan vivir con fidelidad las
exigencias de la vocación cristiana y amen con obras y de verdad a Dios
ya la Iglesia.
El día 16 de noviembre de 2003 en presencia de S.E.R. mons.
Antonio Cañizares, Arzobispo de Granada, el Prelado del Opus Dei, S.E.R.
mons. Javier Echevarría, Obispo, bendijo esta capilla. Deo omnis
gloria!
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"Palabras
del Arzobispo de Granada, Antonio Cañizares, en la parroquia de San
Ildefonso con motivo de la inauguración de la Capilla a San Josemaría.
Queridísimo
hermano, gran amigo, monseñor Javier Echevarría, prelado del Opus Dei.
Muchísimas
gracias por su presencia entre nosotros; muchísimas gracias por haberse
humillado y haber aceptado esta presidencia en esta iglesia parroquial
de san Ildefonso, guiada y servida por sacerdotes de la Prelatura del
Opus Dei, en la que usted tantísima parte tiene de que así sea. Al
reunirnos, queridos hermanos todos, esta tarde en esta parroquia de San
Ildefonso de Granada para la dedicación de la capilla a San Josemaría
y bendición de esa hermosa pintura, retrato suyo, como no, junto a la
Santísima Virgen de las Angustias, que tan bien refleja su más honda
entraña así como su vinculación y amor a Granada, no puedo sino hacer
mías las palabras del Libro de los Salmos: “Cantaré eternamente las
misericordias del Señor”. Son esas misericordias de Dios, que tan
patentes quedan en la vida y en la obra del buen pastor San Josemaría.
Él es testigo del amor misericordioso de Dios, del Dios rico en
misericordia. Él es mensajero de esperanza, anuncio vigoroso de Dios
vivo, expresión del hombre sediento de Dios, manifestación del alma
humana, de toda alma humana, que no se contenta con menos que Dios en
expresión de Santa Teresa.
Un
testigo impresionante de Dios, que rompe su silencio junto a nosotros
sus pobres y a veces oscuros hermanos. Él es uno de los amigos fuertes
de Dios, regalo suyo a este mundo que de nada está tan necesitado como
de él. Reconocemos y confesamos aquí que Dios nos ha bendecido y
enriquecido, como nos dice San Pablo, “con toda suerte de bienes
espirituales y celestiales en su Hijo único Jesucristo, en quien nos ha
llamado a ser santos e irreprochables ante Él por el amor”.
Manifestación
de esta bendición sin límites de Dios y del enriquecimiento con que él
dota sin cesar a su santa Iglesia ha sido para todos la persona el
sacerdote San Josemaría a quien el Señor, en su elección y beneplácito,
ha hecho irreprochable y santo y lo ha incorporado a su gloria como ha
proclamado solemnemente el Papa Juan Pablo II al canonizarlo en aquella
inolvidable celebración del pasado 6 de octubre.
No
quiso otra cosa este hombre de Dios, Josemaría Escrivá de Balaguer, ni
tuvo otro anhelo que movilizase toda su persona que el ser santo. “Jesús
no me quiere sabio de ciencia humana, me quiere santo”, decía.
“Dios me lo pide y además es menester que sea santo”. Dios, que
inició esta andadura, este camino con él en su nacimiento hace poco
mas de cien años, culminó su obra e hizo de él un ejemplo de santidad
para todos.
Su testimonio nos señala el camino y nos alienta a recorrerlo en
este tiempo tan necesitado de orientación y de respuestas firmes y
verdaderas.
Dejándose
guiar y llevar dócilmente por el espíritu, San Josemaría se plegó a
la voluntad del Padre como hijo fiel, como sacerdote ejemplar, y fue
instrumento fidelísimo en sus manos para llevar a cabo su obra: la Obra
de Dios. El poderoso, como canta la Virgen María, ha hecho obras
grandes en él y a través suya. Cantemos en esta tarde la grandeza del
Señor y su infinita misericordia contemplando las maravillas que Dios
ha obrado en su Iglesia suscitando, en estos tiempos recios que nos ha
tocado vivir, el Opus Dei, donde se plasma en el mundo cotidiano, en el
trabajo de cada día, en la urdimbre del vivir de los hombres, una
realización concreta de la llamada universal a la santidad.
Como
pastor de la Iglesia que está en Granada, me congratulo profundamente y
doy gracias a Dios que me haya concedido, antes de mi partida para la diócesis
de Toledo, ver cumplida la dedicación, bendición e inauguración de
esta capilla que en su día autoricé y alenté. El gozo y la alegría
se agrandan cuando tengo la dicha de acompañar, con agradecimiento,
admiración y afecto grande de hermano, al queridísimo prelado del Opus
Dei, monseñor Javier Echevarría, que con tanta sabiduría, espíritu,
aliento
y fidelidad sigue
guiando, fortaleciendo y alentando la obra que Dios hizo surgir,
crecer y avanzar al servicio de la Iglesia y de los hombres a través de
San Josemaría.
Felicito
a mi querido y gran amigo monseñor Javier Echevarría, y aprovecho este
momento aquí en la parroquia de San Ildefonso, como decía al comienzo,
para agradecer de todo corazón un gran gesto suyo que le honra y
expresa su talante. Gracias, don Javier, porque su generosidad y cercanía
vino en nuestra ayuda en momentos no fáciles y nos ofreció con
prontitud y sin contrapartidas la ayuda grande e inestimable de
sacerdotes de la Obra que atendiesen pastoralmente esta comunidad. Muchísimas
gracias: que Dios le pague tanta bondad y sentido de Iglesia.
En
su persona felicito también esta tarde a todos los miembros y
simpatizantes del Opus Dei. Felicito al artista que no sólo ha plasmado
una obra pictórica y de extraordinaria belleza, digna compañera de la
belleza contenida en este templo, sino que ha sabido penetrar en el alma
y el misterio de San Josemaría y ha tenido la genial intuición de
situarlo junto a la Virgen María, nuestra Señora de las Angustias: lo
más precioso y preciado para Granada, a la que tanto quiso nuestro
santo y por la que tanto ha hecho desde su primera venida hasta hoy, en
que su Obra y su espiritualidad es seguida por tantos cristianos entre
nosotros, seguidores de su carisma como sacerdotes, numerarios,
supernumerarios, agregados, cooperadores.
Con
esta capilla, seguramente de las primeras que se dedican a su memoria
y a su culto tras la canonización, la diócesis de Granada
cumple con un deber de gratitud ante quien tanto ha hecho y hace por
ella. Su recuerdo perenne en esta capilla nos ayudará a todos a
mantener vivo su testimonio y su ejemplo para seguir los mismos pasos
que él siguió tras el único Maestro, y será para todos el intercesor
cercano a quien acudiremos para implorar su ayuda de lo alto, que tanto
vivió en su vida.
Por
eso también mi felicitación para toda la diócesis, que siempre tendrá
aquí el recuerdo de nuestra vocación común a la santidad en la vida
cotidiana y al alcance de quien sea fiel a la gracia, también aquí el
lugar para acudir a quien está en los cielos e intercede por nosotros
ante el Señor con una intercesión cierta y atenta. Que San Josemaría
interceda por esta iglesia de Granada, que ampare, proteja, ayude y
aliente al prelado del Opus Dei, que consiga de Dios el que copiosamente
se responda en nuestro mundo a la llamada a la santidad, que es donde
está su verdadero futuro y su esperanza, y lo haga de manera muy
particular a través de incorporación de nuevos miembros al Opus Dei.
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"Palabras
pronunciadas a continuación por el prelado del Opus Dei, Mons. Javier
Echevarría.
Queridísimo
Señor Arzobispo, amigo y hermano, queridísimos hermanas y hermanos,
queridísimos todos. Nos hemos reunido aquí... Yo os confieso que me
siento un poco humillado porque yo quería asistir a esta dedicación de
la capilla con la presidencia del queridísimo arzobispo don Antonio Cañizares,
a quien me unen lazos muy estrechos de veneración, de estima y me
parece que le correspondía a él, pero en su bondad ha querido que yo
me ocupe de esto. Lo hago con mucho cariño, se lo he dicho antes de
entrar aquí en la iglesia, por obediencia al pastor de la archidiócesis.
Nos estamos reuniendo aquí en la iglesia de San Ildefonso llenos de
alegría y de agradecimiento a Nuestro Señor. Todavía aletea por todo
el mundo esa alegría inmensa de la Iglesia con motivo de la canonización
de San Josemaría, y vamos a dedicar una capilla en su honor.
Insisto en que para mí es motivo de una gratitud muy sincera
dirigirme a monseñor Cañizares, que ha avalado la resolución al
conocer los deseos de sacerdotes y fieles de esta parroquia y de otras
muchas personas.
Granada
viene a sumarse de esta forma al homenaje que se ha rendido en el mundo
entero a este nuevo santo, dedicándole iglesias, capillas, avenidas y
otras manifestaciones del ingenio humano. Pero un rasgo común de estas
iniciativas es, de una parte, corresponder de algún modo, a la oración
y al cariño que este santo sacerdote ha dispensado cuando se encontraba
entre nosotros, y a partir de 1975 desde el cielo.
Puedo aseguraros que es un amigo muy cercano de todos y cada uno
de vosotros. Conocéis muy bien todos que Granada y sus habitantes
fueron objeto de la plegaria de San Josemaría, más especialmente desde
el primer viaje que realizó a esta hermosísima ciudad en 1945. Su paso
de aquellos años fue ya historia de la labor apostólica que hacían
los fieles del Opus Dei en esta diócesis. Y ya entonces impulsó con
toda el alma que los fieles y los cooperadores con su oración y con su
mortificación y con obras concretas, sacaran adelante esta apostolado
en servicio de las almas, en servicio de la diócesis.
Recuerdo
muy bien que venían a su cabeza aquellos días que pasó en compañía
del entonces ordinario del lugar monseñor Parrado. Le ofreció la
posibilidad de comenzar la labor apostólica del Opus Dei y
concretamente en el Albayzín, a lo que el arzobispo respondió no
solamente con mucha gratitud sino también con un cierto asombro porque
quisiera empezar precisamente la labor apostólica de la Obra en
aquellos lugares. Por todo esto, y como manifestación de gratitud a
Dios, nos encontramos aquí para dedicar esta capilla. Confiamos además
en que este nuevo santo, el santo de la vida ordinaria como ha dicho el
Papa Juan Pablo II,
nos siga ayudando a todos en las más diversas circunstancias. No
me cabe la menor duda de que será así si lo invocamos. Si cuando
estaba con nosotros no le resultaban indiferentes los afanes de quienes
coincidían en su camino, ¡cuánto más lo hará en la presencia de
Dios, gozando de la presencia del Señor!
En
Granada veneráis con verdadera y tierna devoción a la Madre de Dios,
particularmente con el título de Virgen de las Angustias. Recurrís a
Ella como buenos hijos en todas vuestras necesidades. Os puedo asegurar
que San Josemaría siempre que venía a esta ciudad o siempre que
hablaba de esta ciudad, encomendaba a los fieles de esta archidiócesis
a vuestra patrona con todo el afecto de quien se siente muy hijo de
nuestra Madre. Conservo muy nítido, pero muy nítido, el recuerdo de cómo
invocaba a nuestra Señora con esta advocación
y cómo sorprendía a los mismos granadinos que tras años de
estar fuera de España, seguía con esta cercanía a una Madre tan
amable que no deja de interesarse por nuestros problemas. Deseaba que
Ella os ayudase a descubrir en las penas y en las contrariedades de la
vida que a todos nos llegan, no tenemos por qué extrañarnos, que os
enseñó a descubrir ahí la señal de los discípulos de Cristo: la
santa cruz, el distintivo de los hijos de Dios y que, por tanto, os
encomienda nuestra Madre para que caminéis llenos de gozo.
Esto
es lo que yo suplico ahora en unión al pastor de esta archidiócesis,
de monseñor Cañizares, para mí, para todos: que acudiendo a este
sacerdote enamorado de Cristo que tanto supo de penas -como los
verdaderos enamorados- y que siempre permaneció contento y feliz,
porque repetía que cuando el Señor pasa con la cruz es que pregunta
muy directamente por nosotros. Le pido que también en esos momentos y
siempre advirtamos el gozo y la paz de la compañía de Nuestro Señor
Jesucristo.
La
Santísima Virgen, transida de dolor junto a la cruz, pero firme siempre
en su fe, en su esperanza y en su amor a Dios es un ejemplo para cada
uno de nosotros. Que Ella nos enseñe de verdad a adentrarnos en
aquellas palabras de San Josemaría que constituyen un auténtico
programa de vida: lux in cruce,
gaudium in cruce, requies in cruce, en la cruz de Jesús junto a María
encontraremos la paz, el gozo y el descanso. Estoy lleno de alegría
porque este santo que tanto intercedió por nosotros no dejará de
hacerlo ahora de manera particular desde el cielo. Que
Dios os bendiga.
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7,30 |
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7, 8 |
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Para facilitar la oración ante el Santísimo y la frecuencia de los
sacramentos, la iglesia está abierta durante varias horas al día, con algún
sacerdote disponible para las consultas personales y la atención espiritual.
Secretaría: lunes
a viernes, de 11,15 a 12,15 de la mañana.
Para solicitar partidas de bautismo, matrimonio, confirmación o
fallecimiento. |
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