Parroquia de San Ildefonso

Granada, España

actualizado 25/11/2005

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Crónica del 16 de noviembre de 2002

Lápida conmemorativa

Palabras de Mons. Antonio Cañizares

Palabras de Mons. Javier Echevarría

 


 
16 de noviembre a las 7.15 de la tarde

  BENDICIÓN SOLEMNE DE UNA CAPILLA DEDICADA A SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, QUE ORA   ANTE NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS.

 



  Foto tomada de granadadigital.com

 



 

 

   
 
  El sábado 16 de noviembre tuvo lugar la ceremonia de bendición de la nueva capilla, la primera que se dedica a este santo desde su canonización el pasado 6 de octubre.  Mons. Cañizares insistió en que fuese el Prelado quien presidiera el acto, como reconocimiento de la unidad y obediencia que la Prelatura del Opus Dei mantiene con el Obispo diocesano en Granada y en todas las diócesis. El templo se encontraba abarrotado de fieles
, a pesar de la lluvia que caía en esos momentos y que continuó durante toda la noche. 

  Antes de comenzar se repartió entre los fieles un folleto con la ceremonia en cuya portada podía verse la foto del cuadro de la nueva capilla. Un coro se encargó de los cantos que fueron acompañados del órgano.


   Al comenzar el acto dijo unas palabras Mons. Echevarría, manifestando en ellas su satisfacción por estar presente en este acto por invitación expresa de Mons. Cañizares. También se refirió a que presidía la bendición por obediencia al que es autoridad en la archidiócesis. 

   A continuación, un grupo de fieles realizaron la lectura y el canto del salmo, así como de las peticiones de los fieles tras el Evangelio. 

   Mons. Cañizares se refirió en la homilía al carisma del nuevo santo para predicar la santidad de la vida ordinaria, hizo alusión a la amistad fraterna que le une al Prelado y le dio las gracias por haber permitido que sacerdotes de la Obra se hicieran cargo de la parroquia. Así mismo se alegró por la bella capilla que se había erigido con su aprobación y aliento desde el principio.

  
Tras las palabras de bendición de la capilla, se dirigieron hacia ella ambos prelados precedidos por los sacerdotes asistentes, entre los que se encontraban el Vicario General del Opus Dei, Mons. D. Fernando Ocáriz, el Vicario de la Región de España, Mons. D. Ramón Herrando y el Vicario Delegado para Granada, D. Antonio Luque y el párroco de la iglesia, D. Luis Sánchez. Después de incensarla volvieron al presbiterio, desde el que ambos prelados impartieron la bendición a los fieles.

   Aunque el tiempo apremiaba, puesto que se tenían que desplazar a la Catedral, e
n la sacristía saludaron a los promotores de la capilla y al pintor del cuadro, Armando Pareja. Bajo una intensa lluvia salieron a la calle. Poco después comenzaba la Misa de Acción de Gracias prevista para después de la canonización. Se unieron a la concelebraron el Vicario de la diócesis, D. Miguel Peinado, el deán de la Catedral, D. Sebastián Sánchez, D. Manuel Reyes y varias decenas de sacerdotes. Cuatro grandes pantallas instaladas en las naves laterales facilitaron el seguimiento de la ceremonia al numeroso grupo de fieles que asistieron al acto.   
        

 Finalmente, en la primera fiesta celebrada el 26 de junio de 2003, se ha colocado una reliquia de san Josemaría ante el cuadro, ex ossibus.

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A la derecha de la capilla puede leerse, escrito en piedra, el siguiente texto:
 "El 2 de abril de 1945, san Josemaría Escrivá de Balaguer vino por primera vez a Granada, y ese mismo día acudió a rezar ante Nuestra Señora de las Angustias para poner bajo su protección el trabajo apostólico del Opus Dei en esta ciudad.
 Con motivo de la canonización de san Josemaría, por el santo Padre Juan Pablo II, en Roma, el 6 de octubre de 2002, año centenarario del nacimiento de este santo sacerdote, en la parroquia de san Ildefonso se ha querido dedicar esta capilla al Fundador del Opus Dei. Imploramos su intercesión para que quienes acudan a rezar en este lugar, movidos por su palabra y por su ejemplo, sepan vivir con fidelidad las exigencias de la vocación cristiana y amen con obras y de verdad a Dios ya la Iglesia.
 El día 16 de noviembre de 2003 en presencia de S.E.R. mons. Antonio Cañizares, Arzobispo de Granada, el Prelado del Opus Dei, S.E.R. mons. Javier Echevarría, Obispo, bendijo esta capilla. Deo omnis gloria!

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 "Palabras del Arzobispo de Granada, Antonio Cañizares, en la parroquia de San Ildefonso con motivo de la inauguración de la Capilla a San Josemaría.

 Queridísimo hermano, gran amigo, monseñor Javier Echevarría, prelado del Opus Dei.

Muchísimas gracias por su presencia entre nosotros; muchísimas gracias por haberse humillado y haber aceptado esta presidencia en esta iglesia parroquial de san Ildefonso, guiada y servida por sacerdotes de la Prelatura del Opus Dei, en la que usted tantísima parte tiene de que así sea. Al reunirnos, queridos hermanos todos, esta tarde en esta parroquia de San Ildefonso de Granada para la dedicación de la capilla a San Josemaría y bendición de esa hermosa pintura, retrato suyo, como no, junto a la Santísima Virgen de las Angustias, que tan bien refleja su más honda entraña así como su vinculación y amor a Granada, no puedo sino hacer mías las palabras del Libro de los Salmos: “Cantaré eternamente las misericordias del Señor”. Son esas misericordias de Dios, que tan patentes quedan en la vida y en la obra del buen pastor San Josemaría. Él es testigo del amor misericordioso de Dios, del Dios rico en misericordia. Él es mensajero de esperanza, anuncio vigoroso de Dios vivo, expresión del hombre sediento de Dios, manifestación del alma humana, de toda alma humana, que no se contenta con menos que Dios en expresión de Santa Teresa. 

Un testigo impresionante de Dios, que rompe su silencio junto a nosotros sus pobres y a veces oscuros hermanos. Él es uno de los amigos fuertes de Dios, regalo suyo a este mundo que de nada está tan necesitado como de él. Reconocemos y confesamos aquí que Dios nos ha bendecido y enriquecido, como nos dice San Pablo, “con toda suerte de bienes espirituales y celestiales en su Hijo único Jesucristo, en quien nos ha llamado a ser santos e irreprochables ante Él por el amor”.  

Manifestación de esta bendición sin límites de Dios y del enriquecimiento con que él dota sin cesar a su santa Iglesia ha sido para todos la persona el sacerdote San Josemaría a quien el Señor, en su elección y beneplácito, ha hecho irreprochable y santo y lo ha incorporado a su gloria como ha proclamado solemnemente el Papa Juan Pablo II al canonizarlo en aquella inolvidable celebración del pasado 6 de octubre.  

No quiso otra cosa este hombre de Dios, Josemaría Escrivá de Balaguer, ni tuvo otro anhelo que movilizase toda su persona que el ser santo. “Jesús no me quiere sabio de ciencia humana, me quiere santo”, decía. “Dios me lo pide y además es menester que sea santo”. Dios, que inició esta andadura, este camino con él en su nacimiento hace poco mas de cien años, culminó su obra e hizo de él un ejemplo de santidad para todos.   Su testimonio nos señala el camino y nos alienta a recorrerlo en este tiempo tan necesitado de orientación y de respuestas firmes y verdaderas.  

Dejándose guiar y llevar dócilmente por el espíritu, San Josemaría se plegó a la voluntad del Padre como hijo fiel, como sacerdote ejemplar, y fue instrumento fidelísimo en sus manos para llevar a cabo su obra: la Obra de Dios. El poderoso, como canta la Virgen María, ha hecho obras grandes en él y a través suya. Cantemos en esta tarde la grandeza del Señor y su infinita misericordia contemplando las maravillas que Dios ha obrado en su Iglesia suscitando, en estos tiempos recios que nos ha tocado vivir, el Opus Dei, donde se plasma en el mundo cotidiano, en el trabajo de cada día, en la urdimbre del vivir de los hombres, una realización concreta de la llamada universal a la santidad.  

Como pastor de la Iglesia que está en Granada, me congratulo profundamente y doy gracias a Dios que me haya concedido, antes de mi partida para la diócesis de Toledo, ver cumplida la dedicación, bendición e inauguración de esta capilla que en su día autoricé y alenté. El gozo y la alegría se agrandan cuando tengo la dicha de acompañar, con agradecimiento, admiración y afecto grande de hermano, al queridísimo prelado del Opus Dei, monseñor Javier Echevarría, que con tanta sabiduría, espíritu, aliento  y fidelidad sigue  guiando, fortaleciendo y alentando la obra que Dios hizo surgir, crecer y avanzar al servicio de la Iglesia y de los hombres a través de San Josemaría.  

Felicito a mi querido y gran amigo monseñor Javier Echevarría, y aprovecho este momento aquí en la parroquia de San Ildefonso, como decía al comienzo,  para agradecer de todo corazón un gran gesto suyo que le honra y expresa su talante. Gracias, don Javier, porque su generosidad y cercanía vino en nuestra ayuda en momentos no fáciles y nos ofreció con prontitud y sin contrapartidas la ayuda grande e inestimable de sacerdotes de la Obra que atendiesen pastoralmente esta comunidad. Muchísimas gracias: que Dios le pague tanta bondad y sentido de Iglesia.  

En su persona felicito también esta tarde a todos los miembros y simpatizantes del Opus Dei. Felicito al artista que no sólo ha plasmado una obra pictórica y de extraordinaria belleza, digna compañera de la belleza contenida en este templo, sino que ha sabido penetrar en el alma y el misterio de San Josemaría y ha tenido la genial intuición de situarlo junto a la Virgen María, nuestra Señora de las Angustias: lo más precioso y preciado para Granada, a la que tanto quiso nuestro santo y por la que tanto ha hecho desde su primera venida hasta hoy, en que su Obra y su espiritualidad es seguida por tantos cristianos entre nosotros, seguidores de su carisma como sacerdotes, numerarios, supernumerarios, agregados, cooperadores.  

Con esta capilla, seguramente de las primeras que se dedican a su memoria  y a su culto tras la canonización, la diócesis de Granada cumple con un deber de gratitud ante quien tanto ha hecho y hace por ella. Su recuerdo perenne en esta capilla nos ayudará a todos a mantener vivo su testimonio y su ejemplo para seguir los mismos pasos que él siguió tras el único Maestro, y será para todos el intercesor cercano a quien acudiremos para implorar su ayuda de lo alto, que tanto vivió en su vida.  

Por eso también mi felicitación para toda la diócesis, que siempre tendrá aquí el recuerdo de nuestra vocación común a la santidad en la vida cotidiana y al alcance de quien sea fiel a la gracia, también aquí el lugar para acudir a quien está en los cielos e intercede por nosotros ante el Señor con una intercesión cierta y atenta. Que San Josemaría interceda por esta iglesia de Granada, que ampare, proteja, ayude y aliente al prelado del Opus Dei, que consiga de Dios el que copiosamente se responda en nuestro mundo a la llamada a la santidad, que es donde está su verdadero futuro y su esperanza, y lo haga de manera muy particular a través de incorporación de nuevos miembros al Opus Dei.    

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 "Palabras pronunciadas a continuación por el prelado del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría.

 Queridísimo Señor Arzobispo, amigo y hermano, queridísimos hermanas y hermanos, queridísimos todos. Nos hemos reunido aquí... Yo os confieso que me siento un poco humillado porque yo quería asistir a esta dedicación de la capilla con la presidencia del queridísimo arzobispo don Antonio Cañizares, a quien me unen lazos muy estrechos de veneración, de estima y me parece que le correspondía a él, pero en su bondad ha querido que yo me ocupe de esto. Lo hago con mucho cariño, se lo he dicho antes de entrar aquí en la iglesia, por obediencia al pastor de la archidiócesis. Nos estamos reuniendo aquí en la iglesia de San Ildefonso llenos de alegría y de agradecimiento a Nuestro Señor. Todavía aletea por todo el mundo esa alegría inmensa de la Iglesia con motivo de la canonización de San Josemaría, y vamos a dedicar una capilla en su honor.  Insisto en que para mí es motivo de una gratitud muy sincera dirigirme a monseñor Cañizares, que ha avalado la resolución al conocer los deseos de sacerdotes y fieles de esta parroquia y de otras muchas personas.  

Granada viene a sumarse de esta forma al homenaje que se ha rendido en el mundo entero a este nuevo santo, dedicándole iglesias, capillas, avenidas y otras manifestaciones del ingenio humano. Pero un rasgo común de estas iniciativas es, de una parte, corresponder de algún modo, a la oración y al cariño que este santo sacerdote ha dispensado cuando se encontraba entre nosotros, y a partir de 1975 desde el cielo.  Puedo aseguraros que es un amigo muy cercano de todos y cada uno de vosotros. Conocéis muy bien todos que Granada y sus habitantes fueron objeto de la plegaria de San Josemaría, más especialmente desde el primer viaje que realizó a esta hermosísima ciudad en 1945. Su paso de aquellos años fue ya historia de la labor apostólica que hacían los fieles del Opus Dei en esta diócesis. Y ya entonces impulsó con toda el alma que los fieles y los cooperadores con su oración y con su mortificación y con obras concretas, sacaran adelante esta apostolado en servicio de las almas, en servicio de la diócesis.  

Recuerdo muy bien que venían a su cabeza aquellos días que pasó en compañía del entonces ordinario del lugar monseñor Parrado. Le ofreció la posibilidad de comenzar la labor apostólica del Opus Dei y concretamente en el Albayzín, a lo que el arzobispo respondió no solamente con mucha gratitud sino también con un cierto asombro porque quisiera empezar precisamente la labor apostólica de la Obra en aquellos lugares. Por todo esto, y como manifestación de gratitud a Dios, nos encontramos aquí para dedicar esta capilla. Confiamos además en que este nuevo santo, el santo de la vida ordinaria como ha dicho el Papa Juan Pablo II,  nos siga ayudando a todos en las más diversas circunstancias. No me cabe la menor duda de que será así si lo invocamos. Si cuando estaba con nosotros no le resultaban indiferentes los afanes de quienes coincidían en su camino, ¡cuánto más lo hará en la presencia de Dios, gozando de la presencia del Señor! 

En Granada veneráis con verdadera y tierna devoción a la Madre de Dios, particularmente con el título de Virgen de las Angustias. Recurrís a Ella como buenos hijos en todas vuestras necesidades. Os puedo asegurar que San Josemaría siempre que venía a esta ciudad o siempre que hablaba de esta ciudad, encomendaba a los fieles de esta archidiócesis a vuestra patrona con todo el afecto de quien se siente muy hijo de nuestra Madre. Conservo muy nítido, pero muy nítido, el recuerdo de cómo invocaba a nuestra Señora con esta advocación  y cómo sorprendía a los mismos granadinos que tras años de estar fuera de España, seguía con esta cercanía a una Madre tan amable que no deja de interesarse por nuestros problemas. Deseaba que Ella os ayudase a descubrir en las penas y en las contrariedades de la vida que a todos nos llegan, no tenemos por qué extrañarnos, que os enseñó a descubrir ahí la señal de los discípulos de Cristo: la santa cruz, el distintivo de los hijos de Dios y que, por tanto, os encomienda nuestra Madre para que caminéis llenos de gozo.  

Esto es lo que yo suplico ahora en unión al pastor de esta archidiócesis, de monseñor Cañizares, para mí, para todos: que acudiendo a este sacerdote enamorado de Cristo que tanto supo de penas -como los verdaderos enamorados- y que siempre permaneció contento y feliz, porque repetía que cuando el Señor pasa con la cruz es que pregunta muy directamente por nosotros. Le pido que también en esos momentos y siempre advirtamos el gozo y la paz de la compañía de Nuestro Señor Jesucristo.  

La Santísima Virgen, transida de dolor junto a la cruz, pero firme siempre en su fe, en su esperanza y en su amor a Dios es un ejemplo para cada uno de nosotros. Que Ella nos enseñe de verdad a adentrarnos en aquellas palabras de San Josemaría que constituyen un auténtico programa de vida: lux in cruce, gaudium in cruce, requies in cruce, en la cruz de Jesús junto a María encontraremos la paz, el gozo y el descanso. Estoy lleno de alegría porque este santo que tanto intercedió por nosotros no dejará de hacerlo ahora de manera particular desde el cielo. Que Dios os bendiga.

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